Alguien puede decirte que el cielo dejará de ser azul,
pero sólo lo creerás si lo quieres creer.
Pueden decirte que el sol se apagará,
que la esperanza se irá,
que el amor dejará de ahogar
y el deseo de abrasar.
Te dirán que la humanidad se extinguirá,
que el frió dejará de enfriar
y el calor de dar vida.
Que las rejas no te esclavizarán
y el viento no te hará libre.
Un montón de mentiras que,
sin sentido alguno,
te creerás si estás enamorado
y el sentimiento te embarga de tal manera
que da igual el momento y el lugar,
si es de noche o de día,
invierno o verano
o si tienes 15 o 50.
Porque invadirá tu existencia de tal forma
que no tendrás
-ni querrás-
escapatoria alguna.
Y sientes que una persona puede darte el universo entero sin razón,
te cegará la codicia y lo querrás todo para ti.
Lo irónico es saber que,
sin saber cómo,
las cosas cambian y un 'todo' deja de ser suficiente.
Que ya el atardecer no te llena igual,
te aburre el silencio y quedarte escuchando los latidos de su corazón.
Y la costumbre aparece cuando dejas de ver lo que es
y lo conviertes en lo que quieres.
Es allí cuando sabes que es un amor que...
Jamás volverás a ver...
Quizá en otra persona...
Con otra intensidad...
Pero no de la misma manera....
...Y después que se ha evaporado sin dejar estela en el aire... Es cuando dices...
Se acabó.